miércoles, 26 de noviembre de 2008

"ANeCDoTaS De FaRMaCéuTiCoS"

Es un libro con historias inverosímiles pero confirmadas por decenas de farmacéuticos de distintas comunidades que no se han conocido nunca entre sí. Pero sobre, todo, una obra pedagógica que pretende ayudar a los pacientes en el conocimiento de los medicamentos y todo lo que les rodea.

Todos, alguna vez en la vida, hemos entrado en una farmacia. En su rutina diaria los farmacéuticos son testigos directos de una gran cantidad de historias protagonizadas por pacientes que, en muchas ocasiones, superan la lógica y el sentido común y forman parte del anecdotario colectivo del mundo farmacéutico. Aunque parezca inverosímil sucesos que acontecen en una farmacia de Valencia tienen su equivalencia en otra de Madrid, Zaragoza, Jávea (Alicante), El Vendrell (Tarragona) o El Puerto de Santa María (Cádiz). ¿Por qué? Porque están basadas en el mundo de los nombres de los medicamentos, de las enfermedades, de los usos y costumbres de los ciudadanos y el habla común de los españoles. En este libro se presentan historias muy divertidas, otras alucinantes, otras fruto de la ingenuidad y la sencillez de la gente, otras son escatológicas y muchas sorprendentes.

Pedir locutorio, en vez de colutorio; aspirinas fluorescentes, por efervescentes; calmantes contaminados, en lugar de los más sanos vitaminados o “Piterpán” por Primperán, son algunas de las “traducciones” que diariamente deben hacer los farmacéuticos ante las peticiones que reciben de sus pacientes y clientes.

Algunas de las cosas recopiladas por el periodista Carlos García Costoya en el libro.
“Anécdotas de farmacéuticos"

¿Agua ‘exagerada’ u oxigenada?

Así, el que pidió ’supositorios de nitroglicerina’, regresó a su casa con unos menos peligrosos de glicerina; quien fue a buscar “agua exagerada”, se quedó con una más discreta oxigenada, y el hombre que pidió unos profiteroles, se fue mucho más contento con su caja de profilácticos que si, como reclamaba, le hubieran entregado unos pastelitos rellenos de nata.

¿La pomada ‘Trono del Cid’ o Trombocid?

Algunas peticiones son verdaderos jeroglíficos del lenguaje y lo visual: “Consuelo, dame esa pomada roja y negra… el trono del Cid, que me va tan bien para las piernas”, le pidió una clienta a su farmacéutica madrileña de toda la vida, quien enseguida dedujo que se estaba refiriendo a la crema Trombocid, que se distribuye en cajas de color… ¡amarillo y negro!.

¿’Sexoral’ o ‘Seroxat’?

Para García Costoya, que en su libro hace además un repaso de la forma de presentación de los medicamentos que hay en el mercado, esta variedad provoca que los clientes tengan ciertas confusiones, como la mujer murciana que se quejaba al farmacéutico de que su médico casi le había echado de la consulta por pedir “sexooral”, cuando lo que realmente pedía era una receta de Seroxat.

¿Anillos de los Nivelungos’ o anillos vaginales Nuvaring?

Los preparados más comunes no se libran de la confusión, es el caso del suero fisiológico -solicitado como suero morfológico o suero psicológico, entre otros neologismos improvisados-, ni tampoco los encargos que las mujeres hacen a sus maridos: “Necesito anillos de los Nibelungos” cuando, realmente, lo que su mujer le había pedido que comprara eran unos anillos vaginales Nuvaring.

¿Anisakis o ‘tikis mikis’?

A veces, las peticiones además de cómicas son imposibles de cumplir. “He oído en la tele lo del ‘tikis mikis’ -por el parásito anisakis- del pescado y quiero algo para fumigarlo y podernos comer el pescado fresco”, u esta otra: “El viernes pasado -la consulta en la farmacia tenía lugar un martes- tuve relaciones con un chico. ¿Me puedes dar la píldora del día después?”.


La forma de administrar los medicamentos genera también diálogos indescriptibles, como el marido sorprendido ante el farmacéutico por que el supositorio que su esposa se ha enganchado a una nalga con una tirita no haga efecto, o el paciente contrariado por el sabor desagradable que tiene un enema, o la mujer que intentó “ponerle” una pastilla de Nolotil en cápsula a su hija en el oído.

¿Escarnio en el Camilo Sesto’ o escáner en el San Camilo?

También sin desperdicio son las narraciones que en confianza suelen hacer estos clientes sobre su historial médico: “ayer en el Hospital Camilo Sesto (por San Camilo) me hicieron un escarnio (escáner)” o “Por los sudores que tengo, creo que ya me ha llegado el delirium tremens gestacional” (más conocido como menopausia).


8 comentarios:

LiDiSaN dijo...

Como vereís hoy ha sido mi día de postear, tres entradas xD y no se cuando volveré a postear, supongo que cuando tenga otro rato para perderlo jajaja XD

Anónimo dijo...

m descojono ! a mi aun no me han pedio cosas extrañas en esta farmacia pero si me han preguntao si recargabamos moviles XD

Daialian dijo...

De verdad que los mejores libros son los que cuentan anecdotas de este tipo. Es muy divertido coger un libro y poder reir sin para de esas situaciones absurdas de la vida.

Disfrutalo porque tiene que molar mil ( pr lo menos por lo que nos has dejado en tu web)

UN BESO WAPA

JJ dijo...

pues porke has tabajado en una farmacia, pero creo que entodos los sitios pasara algo parecido o muy semejante

Tóbal dijo...

A mi me sucede lo mismo cuando leo en el 20 minutos alguna noticia de ciencia xDDDDDDDD

Anónimo dijo...

q bueno! Esta mañana me lo ha contao Lety cuando he llegao a renfe y no podia parar de reirme pero es q ahora lo he leio y otra vez igual xD Yo el libro este me lo compro seguro! Que yo recuerde en la farmacia en la q stamos ahora no me han pedido nada raro, aparte de un jarabe para la tos de Fructis xD La chica estaba convencida en q eso existia, yo le di el Flutox y no se fue muy convencida pero no volvio asi q supongo q si q seria ese

Anónimo dijo...

Dios mio que me meeeeeeeeeeo.
Que historias... y dentro de poquito nos las empezarás a contar de primera mano, ya verás... XD

Tréveron dijo...

Leches, que yo pensaba que eran todas tuyas xDDDD

Pero tu tambien tienes buenas historias, eh? ;P